martes, 24 de febrero de 2015

Segovia: panorámicas desde el Alcázar


Aseveran las crónicas, que antiguamente, a su vera se encontraba la vieja catedral románica que fue completamente derruida durante los tristes avatares de la Guerra de las Comunidades o levantamiento armado de los comuneros contra el rey Carlos I, siendo poco menos que definitiva la famosa batalla de Villalar, acaecida el 23 de abril de 1521, en la que fueron capturados y ejecutados los líderes comuneros Juan Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado y que, como siglos más tarde cantara el Mester de Juglaría, desde entonces Castilla no se ha vuelto a levantar. Un acto y una guerra, que algún tiempo después dio origen a la actual catedral, diseñada en su primera fase por Juan Gil de Ontañón. A los pies del Alcázar, diseño de elegancia dentro del orden de la arquitectura militar, dormita con parsimonia un cuélebre milenario, llamado Eresma, en cuyas riberas, de escama y plata y también de musgo y sol, el gran poeta Antonio Machado coleccionaba mundos infinitos atrapados en pompas de jabón. Por la otra parte, allá donde el camino baja en cuesta bordeando las antiguas murallas para alejar al viajero y al peregrino de la ciudad, las campanas del monasterio del Parral continúan tañendo con melancólica nostalgia. Y algo más lejos, allí donde este mismo camino se bifurca, haciendo una curva de ballesta que apunta hacia Zamarramala, el esplendor de los martirium orientales se hace piedra con la magia especulativa de un edificio legendario, al que los córvidos nunca se han vuelto a acercar, después de una terrible maldición: la iglesia de la Vera Cruz.

Hermosa y legendaria Segovia, vista desde unas alturas donde el viento, después de todo, parece también arrastrar, cual sentido miserere, aquel hermoso poema de Miguel Hernández que decía: vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta…

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2 comentarios:

KALMA dijo...

¡¡¡Preciosa panorámica!!! Una construcción miliar que parece el palacio de un cuento de hadas con unas vistas de pájaro, esos que no vuelan sobre La Vera Cruz, que por cierto, mira que soy aficionada a pillar aves sobre los campanarios, aquí, maldición o coincidencia ¡Ni uno! Un besote y buenos días!

juancar347 dijo...

Hola, bruja. Sabía que te gustaría. Lo cierto es que desde este encantador castillo, se obtienen unas de las panorámicas más interesantes de Segovia. Siempre he estado acostumbrado a mirar el Alcázar desde la Vera Cruz y aunque parezca mentira, me parecía más cercano. Visto ahora al revés, la visión de ésta se me hace mucho más lejana. Será cosa de la perspectiva, ja, ja. Tienes razón: las veces que he estado en la Vera Cruz, aunque no haya sido precisamente mi objetivo, no he observado apenas aves y mucho menos aquellas de plumaje negro. Esto es interesante, porque las aves de plumaje blanco y negro (el bauceant templario) siempre han estado asociadas a la figura de la Gran Diosa Madre. ¿Qué no se ocultará en el fondo de las leyendas?. Pero eso son otras especulaciones. Me alegro que te haya gustado. Un beso y un abrazo