miércoles, 26 de agosto de 2009

Hoces del Río Duratón y ruinas del Monasterio de Nª Sª de los Ángeles de la Hoz

Según reza un cartel situado en las proximidades, el origen del monasterio de la Virgen de los Ángeles de la Hoz, se pierde en la noche de los tiempos, aunque especifica, no obstante, que al parecer, en el siglo VIII, ya existía en el lugar un pequeño eremitorio, en el que también se veneraba la figura de otro santo de especial advocación: San Pantaleón de la Hoz.
Si hemos de juzgar sólo por la impresión que supone estar en ésta otra parte de lo que en tiempos se denominaba como el desierto del Duratón, podemos intuir, quizás, haciendo un prodigioso alarde de imaginación, lo que supondría, en un lugar de tales características, una aparición de la Santa Virgen.
Ocurrió, según las crónicas, en el año 1231, aunque éstas no especifican ese plumazo romántico que supone saber si esa tarde, en la que el humilde pastorcillo deambulaba por el lugar en compañía de su rebaño de ovejas, los rayos del sol se desparramaban por las laderas de los impresionantes farallones, dotando, de paso, con escamas de oro y grana la superficie de unas aguas teñidas con el color azul del cielo unas veces y con el verde marino, otras.
Resulta evidente que los buitres no sean los mismos que en la actualidad impresionan al visitante con sus mayestáticas, elegantes evoluciones, aunque sí parientes de aquéllos otros, que acaso una vez fueron confundidos con ángeles. Pudiera ser que, en el fondo, no sean, si no, ángeles convertidos en buitres por un encantamiento, estos que planean por encima de unas ruinas que en tiempos recibieron majestuosas, insignes visitas; como la de aquél rey, en cuyo imperio nunca se ponía el sol, y bajo cuyo mandato la Marina española sufrió el mayor revés de toda su historia, dejando, en el futuro, de ser orgullosamente invencible.
Siendo España un país pródigo en apariciones marianas, resulta evocador, no obstante, el interés de un rey -Felipe II, de quien la Historia nos cuenta que gustaba rodearse de magos y astrólogos, proyectando el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial con una esotérica idiosincracia- por un lugar generoso en milagros y prodigios. Ta vez ahí radique que, en el fondo, magia y naturaleza sean capaces de fundirse en un íntimo, alquímico abrazo, para conseguir deslumbrar a un visitante que, al poco de deambular por las parameras adyacentes a los farallones que conforman la tradicional cuchillada de San Frutos, comienza a creer en la posibilidad real de los sortilegios.
La brisa, que tienta los sentidos con fragancias a jara y a tomillo, parece susurrar en los oídos, levantándose desde el fondo mismo de los barrancos, acariciando unas ruinas que, varadas eternamente a la orilla del río, languidecen esperando un nuevo amanecer.

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8 comentarios:

esca dijo...

Juancar aqui´el Esca,las imagenes bien ¿pero donde esta esa gramatica que tu escribes tan bien?
Me cagen la leche,esas impresiones,donde estan
tendras que volver por estos lares y te llevare´en piragua por todo el cañon y lo que no se pueda en piragua me llevas tu a la espalda,pues dice la cosa >Que para cuestas arriba te quiero mulo ,para cuestas abajo ,yo me las subo,bueno lo dicho,y sin mas se despide el Esca,adios

Esca dijo...

Darle caña al Juancar que se esta´haciendo de un comodon que vamos,
se despide de nuevo Esca

Esca dijo...

Hola de nuevo si lo quereis visitar mas de cerca el convento tengo una entrada del tema en,< CONOCE TU COMARCA >
ahora si que si mas dilacion me despisto como que no quiere la cosa y me voy,saludos a toos y a toas, Esca

juancar347 dijo...

Esca, traidor, ¿qué has hecho con el correo? He recibido por lo menos diecisiete correos iguales. No te preocupes, la gramática está en marcha, aunque, puestos a elegir, casi prefiero cargar contigo que subirme a una piragüa, más que nada, porque todavía no he alcanzado el nivel necesario para dejar de ser un plomo y flotar como un corcho. Pero todo se andará, querido amigo. Por cierto -y esto es otra forma de promocionar esta entrañable provincia- el cordero me supo a gloria. Un abrazo

Baruk dijo...

Oye, pues que yo si me apunto a la piragua... pero eso si, o nos montamos todos o no vale!!

Saludetes

juancar347 dijo...

Sería muy interesante, pero a mi el agua me da grima. Como digo, por lo menos hasta que no deje de ser un plomo en ella. Por si acaso...

Mari Carmen dijo...

Hace unos días pasé por Fuentidueña. Íbamos buscando Fuentesaúco de Fuentidueña y nos metimos por caminos que no conocíamos. Y me encantó. Me encantó tanto campo de girasol. Me gustaron esos pueblecitos adormilados bajo el sofocante sol. Y sus campos amarillos, y las encinas. Y me hubiera gustado pararme en este pueblo y recorrerlo tranquilamente, con mi cámara en la mano y los sentidos alerta, para llevarme toda su esencia, o parte de ella.

No podía, pararme, no obstante, de modo que ya he agendado ese recorrido para un octubre más benévolo de temperatura, aunque los girasoles ya no estarán allí para saludarme.

Me gusta la provincia de Segovia. He vivido en ella, aunque es lo suficientemente amplia como para que no hay podido recorrerla completamente. Diría que soy medio segoviana, de adopción. Siempre la llevaré en el corazón.

Saludos

juancar347 dijo...

Hola, Mari Carmen.Gracias por tu comentario. Te comprendo perfectamente, porque los girasoles son plantas que me llaman poderosamente la atención, aparte de que me relajan muchisimo. Estuve en julio por Segovia, por la parte de Cantalejo y pude contemplarlos; pero donde de verdad me han impresionado, ha sido por la zona de Burgos y Palencia, que es donde he tenido el privilegio de pasar unos inolvidables días en agosto. Por otra parte, comprendo ese 'enamoramiento' de Segovia: merece la pena hacer camino por Segovia. De hecho, tengo allí buenos amigos.
Saludos